Madera al exterior. Protección por diseño.


1.2. Preparación de la madera: secado, deshilado. Elección de la cara expuesta

Una de las normas más básicas para la utilización de la madera es la curación de ésta. Esto consiste en la estabilización de la higrospicidad de la madera con el medio en el que va a ser instalada o se va a hacer uso de ella.

La madera desde su tala hasta el momento de su puesta en servicio ha de pasar varios meses e incluso años según la especie y la sección de sierra para estabilizarla. También es importante el lugar al que es sometido a este proceso ya que una buena ventilación agiliza este proceso. Al ser éste un proceso tan largo, a veces se recurre a secados artificiales que pueden reducir a una tercera parte este proceso.

Las mayores manifestaciones de una puesta en obra de madera verde son las fuertes mermas, fendas y alabeos. El trabajar con una madera que tienen estas manifestaciones antes de su puesta en obra no es un defecto, sino una garantía de que la madera ya se ha estabilizado en gran medida, teniendo en cuenta que las fendas longitudinales son muy escandalosas pero poco problemáticas, ya que la disposición paralela a las fibras no le quita resistencia estructural significativa. Una gran ventaja de las fendas es que favorecen considerablemente la impregnación en profundidad.

Otro punto importante a la hora de deshilar la madera (seccionar un tablón en tablas de menor sección), es girar la pieza 90º, si es posible, buscando romper la estructura de los anillos para buscar siempre la malla de la madera en la cara, ya que así quitamos tensiones y evitamos atejamientos. Esto no es posible cuando utilizamos madera tangencial o de costeros, pero exponiendo la cara mala (buscando la concavidad de los anillos de crecimiento) y acanalando la buena, evitamos en gran medida estos movimientos. Con este acanalamiento conseguimos romper la estructura de los anillos.

tablón seccionado tabla costero

 

Otra razón para exponer la cara mala es que la cara interior de la madera se ventea menos, es decir, las fendas de secado son menos apreciables.

Las grandes secciones pueden llegar a ser también problemáticas más que nada estéticamente, ya que una merma, hichazón, fenda o cualquier otra deformación se ve multiplicada por sus dimensiones; por ejemplo, una si un entarimado de tablilla de 70mm de ancho tuviera una merma de 2 mm, si fuera de 140, lógicamente la merma sería de 4 mm y al ser las tensiones mayores (anillos de crecimiento más largos), atejaría más.

Una solución para contrarrestar estos grandes movimientos es la madera laminada, ya que por una parte, reducimos una pieza grande en varias de menor sección y por tanto con muchos menos movimientos y fendas; y por otro, al ir encoladas entre sí, los movimientos que pueda tener cada pieza individualmente, viene contrarrestada por la otra u otras a las que va encolada.

viga con fendas viga dúo

 

Otra gran ventaja de la madera laminada es que se incrementan su propiedades mecánicas considerablemente, al igual que se aumenta su homogeneidad, ya que se mezclan varias piezas, cada una siempre diferente de la otra, y facilita cálculos estructurales. Consecuencia de esto es el que para una resistencia determinada se puede recudir la sección y por tanto el gasto de material.



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