Hu

La “supermadera” está desarrollada por ingenieros de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) que hallaron una forma de tratar la madera que la vuelve tan fuerte como el acero. Es una madera 12 veces más resistente que la madera natural y más fuerte que muchas aleaciones de titanio. El estudio de Hu y sus compañeros fue publicado en la revista Nature.

Liangbing Hu, profesor asociado de ciencia e ingeniería de materiales de la Universidad de Maryland y líder del equipo que desarrolló el nuevo material, dijo a BBC Mundo que este tipo de madera podría usarse en automóviles, aviones, edificios…

“Este tratamiento podría hacer a la madera capaz de competir con el acero o incluso las aleaciones de titanio, fuerte y duradero. También es comparable a la fibra de carbono, pero mucho menos costoso”, menciona Hu.

El proceso consta de dos sencillos pasos:

  • El primer paso para conseguirla es un tratamiento químico que extrae parcialmente la lignina (pegamento entre las células de la madera). Un aspecto clave del proceso es que la extracción de la lignina debe ser parcial. “Si comprimiéramos la madera con calor sin la extracción parcial de lignina la densificación de la madera sería muy limitada y dejaría muchos espacios entre las paredes celulares colapsados”, afirmó Hu.
  • El segundo paso es la comprensión de la madera con calor a 100 grados, reduciendo su grosor un 80%. Este proceso permite, según Hu, “el colapso completo de cualquier vacío o espacio, lo que reduce los defectos en la madera y aumenta significativamente su resistencia”.

Los científicos de la Universidad de Maryland probaron el material disparándole proyectiles de acero similares a balas. El proyectil atravesó la madera natural, pero la madera tratada detuvo el proyectil hasta la mitad. El tratamiento funciona tanto con maderas duras como blandas y aumenta en forma significativa al mismo tiempo su resistencia y su dureza.

Hu asegura que la nueva madera ofrece, además de su fuerza y resistencia, un material de bajo costo, abundante y cuya producción minimiza el uso de combustibles fósiles que aumentan las emisiones de dióxido de carbono.

Con la supermadera se pretende reinventar la construcción.

El estudio Ábaton ha acabado en Madrid un edificio de viviendas de 20 metros de altura con estructura de madera. Aseguran que este material facilita la construcción, ahorra energía durante la misma, optimiza la superficie útil y multiplica el ahorro energético en el interior de los pisos.

edificio abaton

En Vancouver, la residencia de estudiantes Brook Commons es un edificio de 53 metros de altura y 18 plantas ya levantado con este tipo de material.

residencia vancouver

Una empresa en Japón se ha propuesto un reto con el que quiere hacer historia: construir el rascacielos de madera más alto del mundo.

Sumitomo Forestry pretende conmemorar su 350 aniversario con una torre de 350 metros de altura que espera tener acabada en 2041. La empresa dice que el edificio de 70 plantas, al que ha llamado W350, estará fabricado con un 10% de acero y un 90% de madera, un total de 185.000 metros cúbicos de ese último material.

Esta torre instalará 8.000 hogares, hoteles, oficinas y comercios con árboles y vegetación en los balcones de cada planta. Una estructura de tubo, refuerzos diagonales para controlar la vibración y columnas de acero lo protegerán de los terremotos.

Sumitomo Forestry explicó que el objetivo es crear ciudades ecológicas que se transformen en bosques.

Japón aprobó una ley en 2010 por la cual las empresas de construcción deben usar madera para edificios públicos de menos de tres plantas, aunque ya existía una tradición histórica en el país asiático para hacer casas de madera.

rascacielos japon

Esto no es una idea exclusiva de Japón. Hay rascacielos de madera en todas partes del mundo, desde unas oficinas en Minneapolis (Estados Unidos), hechas en gran medida con material procedente de árboles muertos por una plaga de escarabajos de pino, hasta una residencia de estudiantes en Vancouver.

Las construcciones de hormigón y acero dejan tras de sí una huella de carbono que se cree que es responsable de entre el 8% y el 5% de las emisiones globales respectivamente, formada por todos los gases de efecto invernadero que se emiten para fabricarlo. La madera almacena ese carbono en lugar de devolverlo a la atmósfera.