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Madera de Frondosas: tropicales y templadas.

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Las frondosas, son especies leñosas pertenecientes a la división de las angiospermas dicotiledóneas (semillas encerradas en ovarios que tras la fertilización se desarrollan en frutos –plantas con flor).

Por lo general, las maderas frondosas son más densas y duras que las coníferas, aunque existe una gran variación de dureza en ambas especies, sobre todo en las frondosas donde curiosamente podemos encontrar la que seguramente es la madera más ligera: la madera de balsa (160 Kg/m3 al 12% de humedad), que contrasta con maderas como el guayacán (1250 Kg/m3 con la misma humedad).

Otra característica de las maderas frondosas es su precio. En comparación con las coníferas más habituales, pueden doblar e incluso triplicar habitualmente su precio.

Además la mayoría son más difíciles de trabajar debido a su dureza y a las grandes tensiones de su estructura. Requieren de técnicas especiales de trabajo (reducción de ángulos de ataque) e incluso del empleo de herramientas especiales.

Existen dos grandes grupos dentro de estas dependiendo de su ubicación de origen: las templadas y las tropicales.

Las frondosas tropicales provienen principalmente de África, Asia y Sudamérica.

Entre ellas, como las más comerciales en nuestro país, pueden figurar las comúnmente llamadas “maderas rojas” o “Abebays”, que por tendencias estéticas, han sido las de mayor consumo a finales del siglo XX en nuestro país. Éstas engloban al sapelly, sipo, Ukola, Lauan, bossé, bubinga, etimohe, Doussié, y otras maderas de similar tonalidad.

También las maderas frondosas tropicales, en especial las de mayor densidad, tradicionalmente se han venido utilizando para tarimas y parquets. Su gran dureza, aumenta la durabilidad mecánica (hundimientos por impacto, desgaste por abrasión, Etc.) -maderas como Merbau, Elondo, Jatoba, Ipé, Cumarú y Sucupira entre otras. Estas maderas ocasionalmente adquieren mala fama (dicen de ellas “rabiosas” debido a una equivocada comercialización, ya que se compran elaboradas en origen a altos grados de humedad y luego se estabilizan a zonas de la España seca, o mismamente al ambiente de una casa calefactada, dando lugar a severas fendas y torceduras incluso a posteriori de la instalación en obra. Como estas maderas son muy fuertes, ocurre en ocasiones que levantan incluso los sistemas de fijación y arrancando soleras.

Sin embargo debido a tan extensa familia, encontramos maderas de lo más dóciles por su baja densidad, como el la Samba o el Ayous, muy utilizadas para listonaje y molduras de pequeñas secciones.

Las frondosas tropicales se presentan generalmente en forma de troncos de grandes dimensiones. Con facilidad se pueden conseguir piezas largas y anchas exentas de defectos (así como, según el proceso de aserrado, piezas medianas y pequeñas).

El polvillo y el serrín de algunas especies tropicales (por ejemplo, la Mansonia, Bossé, Iroko y Ukola) en ocasiones irritan la piel y mucosas de ciertas personas. Esto es evitable fácilmente con una buena ventilación de las instalaciones y en algunos casos el empleo de mascarillas; nada que exceda de los requerimientos mínimos en seguridad laboral.

En cuanto al pintado o barnizado de las tropicales, no se encuentra ningún problema. Absorberán más o menos dependiendo directamente de la impregnabilidad intrínseca de cada madera. Solamente la madera de Iroko requiere precauciones especiales, ya que contiene un antioxidante enérgico, la cloroforina, que dificulta el secado de los aceites. La pintura, en ocasiones, se agrieta y toma un color pardo. Para esta madera se deben utilizar pinturas sin aceites secantes o eliminar la capa superficial de estos antioxidantes para así dejar polimerizar al protector superficial o decorativo.

Por otra parte, las frondosas boreales o templadas provienen de Norteamérica o de Europa.

Entre ellas destacan maderas de tradicionalmente de gran consumo como son el Roble, Haya, Cerezo, Castaño y Nogal, así como otras de menor consumo como Fresno, Maple, Aliso, Etc.

Estas maderas habitualmente tienen su homólogo transoceánico. Así tenemos el Roble Americano y el Europeo, con sus subespecies y de igual manera el Fresno, Nogal, Castaño, Etc.

Su apariencia es similar, pero su comportamiento, grano y estructura diferentes.

Las frondosas templadas son los habituales en carpintería de interior, por su no muy alta densidad, facilidad de trabajo y por tener conocimientos sobre ellas más experimentados.

Además, por el menor diámetro de sus troncos, aparece menor limpieza, por lo que se encuentra en varias clasificaciones para su mayor aprovechamiento.

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